Los ejercicios para mejorar la autoestima que funcionan no consisten en repetirte frases bonitas frente al espejo, sino en cambiar poco a poco cómo te hablas, cómo te tratas cuando algo sale mal y qué haces a pesar del miedo. Registrar tus logros, cuestionar los pensamientos autocríticos, practicar la autocompasión, actuar según tus valores o poner un límite pequeño son actividades concretas que puedes hacer por tu cuenta, con papel y bolígrafo, unos minutos al día. Aquí tienes 10, explicadas paso a paso. Y si la baja autoestima viene con tristeza persistente o ansiedad, conviene sumar apoyo profesional.
¿Qué es la autoestima y se puede entrenar?
La autoestima es la valoración global que haces de ti: si te consideras una persona valiosa, capaz y digna de respeto. No es un rasgo fijo. Se mantiene con hábitos de pensamiento («siempre lo hago mal») y de conducta (evitar, callarte, compararte), y por eso se puede trabajar con ejercicios.
No es lo mismo que la confianza, que se refiere a lo que crees que puedes hacer en un área concreta (aquí tienes cómo recuperar la confianza en uno mismo), ni que el autoconocimiento, que es saber quién eres y qué necesitas (para eso sirven estas actividades de autoconocimiento). Aquí nos centramos en cómo te valoras y cómo te tratas.
10 ejercicios para mejorar la autoestima, paso a paso
No hace falta hacerlos todos. Empieza por dos o tres que encajen contigo y practícalos varias semanas: la autoestima cambia con la repetición.
1. Registro diario de logros
Para qué sirve: con la autoestima baja, la memoria filtra: recuerdas cada error y olvidas lo que haces bien. El registro compensa ese sesgo con datos.
Cómo hacerlo: cada noche, anota tres cosas que hiciste durante el día, por pequeñas que sean: terminar una tarea, pedir algo que necesitabas, levantarte un día difícil. Incluye el esfuerzo, no solo el resultado. Una vez a la semana, relee la lista entera.
2. Reestructurar los pensamientos autocríticos
Para qué sirve: la voz crítica suele hablar en absolutos («soy un desastre», «nunca lo consigo»). Examinarla por escrito le quita fuerza.
Cómo hacerlo: cuando notes un bajón, escribe en tres columnas la situación, el pensamiento automático y una alternativa más realista. Para encontrarla, pregúntate: ¿qué pruebas tengo a favor y en contra?, ¿se lo diría a alguien que quiero?, ¿qué le diría a esa persona si estuviera en mi situación? Si quieres profundizar, aquí tienes 6 técnicas para gestionar los pensamientos negativos.
3. La pausa de autocompasión
Para qué sirve: la psicóloga Kristin Neff describe la autocompasión con tres elementos: tratarte con amabilidad en lugar de juzgarte, recordar que equivocarse y sufrir forma parte de la experiencia humana compartida, y observar el malestar con atención plena, sin taparlo ni exagerarlo (self-compassion.org).
Cómo hacerlo: en un momento difícil, repite despacio tres frases basadas en el ejercicio que propone Neff: «Esto es un momento de sufrimiento» (atención plena); «El sufrimiento forma parte de la vida; no soy la única persona que pasa por esto» (humanidad compartida); y, con las manos sobre el pecho, «Que pueda tratarme con amabilidad» (pausa de autocompasión). Adapta las palabras hasta que te suenen naturales.
4. Escribirte como a alguien que quieres
Para qué sirve: muchas personas son mucho más duras consigo mismas que con los demás. Este ejercicio hace visible ese doble rasero.
Cómo hacerlo: piensa en algo por lo que te estás criticando. Imagina que le pasa a una persona muy querida y escríbele una carta breve: ¿qué le dirías?, ¿en qué tono? Después, léela como si fuera para ti. Para ir más allá, lee sobre cómo aprender a quererte.
5. Aclarar tus valores y actuar según ellos
Para qué sirve: una autoestima que depende solo de resultados (notas, sueldo, aprobación) sube y baja con ellos. Vivir de acuerdo con lo que te importa da una base más estable. Es una idea central de la terapia de aceptación y compromiso (ACT).
Cómo hacerlo: elige tres valores importantes para ti (por ejemplo, honestidad, cuidado, aprendizaje). Para cada uno, escribe una acción pequeña que puedas hacer esta semana. Al final de la semana, revisa qué hiciste, no qué tal te salió.
6. Poner un límite pequeño
Para qué sirve: cada vez que dices sí cuando quieres decir no, refuerzas la idea de que tus necesidades cuentan menos. Cada límite, aunque sea pequeño, envía el mensaje contrario.
Cómo hacerlo: escoge una situación de bajo riesgo (un favor que no puedes asumir, una llamada a deshoras). Prepara una frase corta y amable: «Esta vez no puedo, gracias por pensar en mí». Dila sin justificarte de más y apunta después cómo te sentiste y qué pasó realmente.
7. Una escalera de retos
Para qué sirve: evitar lo que te da miedo alivia en el momento, pero mantiene la creencia de «no soy capaz». Afrontarlo de forma gradual la pone a prueba con experiencias reales.
Cómo hacerlo: elige algo que evitas (hablar en una reunión, llamar para pedir información). Divídelo en cinco pasos, del más fácil al más difícil, y avanza uno cada pocos días. Pasa al siguiente solo cuando el anterior te resulte manejable.
8. Reconectar con el cuerpo desde el cuidado
Para qué sirve: cuando la autoestima está baja, es fácil mirar el cuerpo solo para buscarle defectos. Pasar de la exigencia al cuidado suaviza la autocrítica.
Cómo hacerlo: escribe cinco cosas que tu cuerpo te permite hacer (abrazar, caminar, bailar, cocinar). Elige una forma de moverte que disfrutes, no una que «debas» hacer.
9. Revisar tus redes y la comparación
Para qué sirve: en redes comparas tu día a día, con sus dudas, con el mejor momento editado de otras personas.
Cómo hacerlo: durante una semana, fíjate en cómo te sientes después de ver ciertas cuentas. Silencia o deja de seguir las que te dejan peor. Pon un horario para usar las redes y, cuando te pilles comparándote, pregúntate: «¿Qué sé realmente de la vida de esta persona?».
10. Inventario de cualidades con pruebas
Para qué sirve: cuando la autoestima está baja, las listas de virtudes genéricas no resultan creíbles. Añadir pruebas concretas las hace más difíciles de descartar.
Cómo hacerlo: escribe cinco cualidades que tengas y, junto a cada una, un ejemplo real en el que la demostraste. Si te cuesta, pregunta a dos o tres personas de confianza qué valoran de ti y anota sus ejemplos. Guarda la lista y añade una prueba nueva cada semana.
¿Qué no funciona para mejorar la autoestima?
Algunas estrategias muy populares no ayudan o incluso empeoran las cosas:
- Afirmaciones positivas forzadas. En un estudio publicado en Psychological Science, las personas con autoestima baja que repitieron la frase «Soy una persona digna de amor» se sintieron peor que quienes no la repitieron; a quienes ya tenían la autoestima alta les ayudó, aunque poco (Wood, Perunovic y Lee, 2009). Si una frase te parece mentira, tu mente buscará pruebas en contra. Suelen funcionar mejor frases creíbles, como «Estoy aprendiendo a tratarme mejor».
- Compensar con perfeccionismo. Intentar hacerlo todo impecable para no sentirte menos agota y convierte cada error en una prueba en tu contra.
- Esperar a sentirte bien para actuar. Muchas veces la sensación de valía llega después de actuar, no antes.
En consulta observo que muchas personas llegan con la idea de que primero tienen que «quererse» para después atreverse a cambiar cosas. A menudo es al revés: la autoestima se construye tratándote con amabilidad y actuando según lo que valoras, aunque todavía no te lo creas del todo. Y si vives fuera de tu país, es comprensible que se tambalee: trabajar por debajo de tu formación o expresarte en otro idioma pone a prueba la imagen que tenías de ti.
¿Cuándo la baja autoestima es parte de algo más?
La baja autoestima y la depresión están muy relacionadas. Un metaanálisis de estudios longitudinales encontró que la baja autoestima predice los síntomas depresivos con más fuerza que al contrario, mientras que con la ansiedad la influencia es más equilibrada en ambos sentidos (Sowislo y Orth, 2013).
Merece la pena pedir ayuda si, además de pensar mal de ti:
- Llevas más de dos semanas con tristeza, vacío o pérdida de interés casi a diario.
- Te aíslas o dejas de hacer cosas importantes por miedo a no estar a la altura.
- La ansiedad te impide trabajar, estudiar o relacionarte.
- Aparecen pensamientos de que no vales nada o de que sería mejor no estar.
Si te reconoces en esto, puede ayudarte leer sobre los efectos de la depresión en la vida diaria. La buena noticia es que la baja autoestima se puede tratar: una revisión de intervenciones de terapia cognitivo-conductual basadas en el modelo de Melanie Fennell encontró mejoras en la autoestima y en los síntomas depresivos (Kolubinski et al., 2018).
Cuándo puede ayudarte hablar con una psicóloga
A veces la autocrítica está tan arraigada que cuesta sostener estos ejercicios sin apoyo. En terapia podemos identificar de dónde viene esa forma de valorarte, qué la mantiene hoy y cómo cambiarla con herramientas de TCC, ACT y mindfulness adaptadas a tu situación.
Trabajo online y en español, así que puedes hacerlo desde cualquier país. Si quieres dar el paso, puedes reservar una valoración gratuita de 30 a 45 minutos para ver qué necesitas.
También puede interesarte: cómo mejorar las habilidades sociales.
Preguntas frecuentes
¿Qué actividades puedo hacer para trabajar la autoestima de forma individual?
El registro de logros, la reestructuración de pensamientos autocríticos, la pausa de autocompasión, la carta escrita como a alguien querido y la escalera de retos se pueden hacer por tu cuenta, con papel y bolígrafo, en pocos minutos al día.
¿Cuánto tiempo se tarda en mejorar la autoestima?
No hay un plazo fijo: depende de cuánto tiempo lleve instalada la autocrítica y de tu constancia. Suele ser gradual: primero la voz crítica pierde fuerza y después empiezas a actuar de otra manera.
¿Sirven las afirmaciones positivas para la autoestima?
Depende. Si la frase choca con lo que crees de ti, puede hacerte sentir peor. Son más útiles las frases realistas y compasivas que las exageradamente positivas.
Fuentes
- Neff, K. What is self-compassion? Self-Compassion.org.
- Neff, K. Exercise 2: Self-compassion break. Self-Compassion.org.
- Wood, J. V., Perunovic, W. Q. E. y Lee, J. W. (2009). Positive self-statements: Power for some, peril for others. Psychological Science, 20(7), 860-866. doi:10.1111/j.1467-9280.2009.02370.x
- Sowislo, J. F. y Orth, U. (2013). Does low self-esteem predict depression and anxiety? A meta-analysis of longitudinal studies. Psychological Bulletin, 139(1), 213-240. doi:10.1037/a0028931
- Kolubinski, D. C., et al. (2018). A systematic review and meta-analysis of CBT interventions based on the Fennell model of low self-esteem. Psychiatry Research, 267, 296-305. doi:10.1016/j.psychres.2018.06.025
Si estás en una situación de crisis o piensas en hacerte daño, no esperes: en España llama al 024 (atención a la conducta suicida) o al 112; si vives fuera, llama al número de emergencias de tu país (112 en la UE, 911 en EE. UU., México o Ecuador, 123 en Colombia; en EE. UU. también el 988, con atención en español).